domingo, 31 de enero de 2016

Todo lo que cabe en los bolsillos | Eva Weaver


No se los había dicho pero tengo fascinación por las novelas ambientadas durante la Segunda Guerra Mundial. Esta fascinación casi llega a mi adicción a la fantasía (cerca, cerca). Aunque no sean de las historias más felices, tienen algo que me atraen irremediablemente.

Por lo que les traigo este libro.

Para los no entendidos (como yo) les digo que el gueto de Varsovia fue el más grande durante esa época. Y también fue el principal levantamiento de los judíos, el que encendió la chispa que hizo que en otros lugares ocurriera lo mismo.

La novela se enfoca en este gueto. O al menos la primera parte. La parte contada por Mika, que fue mi preferida (lo cual no quiere decir que todo el libro es mi preferido). En esta parte Mika cuenta la historia de lo que él vivió en el gueto, desde que los alemanes lo obligaron a entrar hasta el levantamiento.

A partir de este relato podemos ver las malas condiciones de vida, la pobre higiene, la hambruna, las enfermedades, la ruina que es el gueto. No es algo fácil de leer porque algunas partes son bastantes duras. Pero es la realidad. Una realidad donde morir de hambre es algo común, donde esquivar los cuerpos tirados en la calle es lo normal, donde ver morir a personas a manos de soldados es algo de todos los días.

Resulta extraño, pero lo cierto es que el miedo tiene un sabor propio: sabe a sangre, a hierro, es un regusto penetrante y amargo. En aquel entonces, todo lo que comía me sabía a miedo.

Pero en medio de toda esta matanza se ve la bondad de la gente.  Personas que dan refugio a otras sin pedir nada a cambio, que dan comida (la poca que hay) solo para ayudar, que arriesgan su vida para que algunos niños puedan salir del gueto y vivir mejor. Los héroes desconocidos e invisibles.

Mika es una de estas personas. Pero su ayuda consiste en aliviar, aunque sea un poco, la vida de las personas. De llevar un instante de felicidad a los lugares del gueto. Esto lo hace a partir de sus marionetas, y de su abrigo.

Supongo que el abrigo se convirtió en una especie de armadura, y, sin embargo, yo lo sentía como un hogar, la última pertenencia que me quedaba de mi vida anterior, el último vínculo que me unía a mi familia. Porque había perdido a todo el mundo.

No sabría decirles cuál de las dos cosas es más importante. El abrigo, con sus interminables bolsillos, oculta toda una vida que después se convierten varias vidas; lleva la esperanza en todos sus bolsillos. Y lleva la felicidad de todos los niños a través de las marionetas.

Que si, que cobra por sus funciones, pero solo a quien puede pagarlo y siempre poca cosa (servilletas, papeles, semillas, lo que haya). En cambio las funciones para los orfanatos y hospitales las hacía por el mero hecho de causar felicidad.

La compañía de las marionetas nos ayudaba a olvidarnos durante un rato del mundo de los adultos. Un mundo en el que la gente creaba cosas desagradables, como un gueto para los judíos. Un mundo que no podíamos entender.

Esta primera parte es una historia de supervivencia, de madurez y crecimiento, de esperanza.

En cambio, en la segunda parte nos encontramos con la historia de Max, soldado alemán que obtiene la marioneta más importante de Mika, justo después de que terminara la Guerra.

Bien, pueden tomarme por ignorante si así quieren. Pero yo me sorprendí mucho con esta parte. Sabía que los soldados alemanes tuvieron consecuencias por su participación pero yo pensaba que era algo como juicios, condenas o sentencias de muerte. Debí imaginarme el término “prisionero de guerra”Si, el término aparece en infinidad de películas y libros, pero es que yo soy media lenta y nunca lo asocie con la Guerra.

Y si, nuestro querido Max se convierte en prisionero de guerra. Es horrible, realmente horrible. Incluso peor que la parte de Mika. Las cosas que les hacen, que ellos tienen que hacer. Simplemente no tengo palabras para describirlo.

La muerte no es esa Parca armada con una guadaña, la muerte es el viento del norte, las nubes llenas de nieve capaces de enterrar vivo todo lo que respira. Es el frío que quema los pulmones y rompe los huesos, que te hace trizas el ánimo.

Si, está bien, lo admito. Hay algunos, muchos, que se lo merecían (bueno, tal vez todos). Pero aquí no se trata ese tema. Porque si, gente, había soldados que no querían hacer nada. Que estaban ahí porque de otra manera los hubieran acusado de traición y asesinado a ellos y a sus familias. Que se vieron obligados a hacerlo.

Es como si hubieran cambiado de lugar. Los llevan a un campo de trabajo. Se les asigna un número. Les sacan todas sus pertenencias. Los tratan como animales de carga o algo así.

Para mí la esperanza es mucho más peligrosa que la desesperación. Me carcome igual que esas heridas enconadas que no se curan nunca con este maldito frío. Tengo que dejar de tener esperanza, dejar de anhelar volver a casa. Me he convertido en un fantasma, en una sombra de la persona que era antes. Ahora, este lugar es lo único que existe.

Y ustedes pueden decir lo que quieran, pero yo sentí lastima por estas personas. Si, lo acepto, a muchos no les importaba e incluso disfrutaban torturando y asesinando personas. Pero no a todos. Y eso no me lo pueden negar. No me pueden negar que llegaron a sentir culpa.

Y esta parte trata de transmitir esa culpa. En toda la historia vemos como Max afirma merecer el trato que le están dando, a pesar de que él no torturo a nadie, e incluso llego a ayudar a algunos (como Mika).

Esa nieve lo ha visto todo. ¿Tú crees que se acordará de todo? Y las calles de Varsovia, ¿se acordarán de cuando entrábamos nosotros golpeando sus adoquines con las botas, de toda la sangre? Supongo que nada desaparece para siempre. ¿No te parece aterrador y maravilloso al mismo tiempo?

Y podemos ver la esperanza de la que es portadora. Sí, estoy hablando de la marioneta. Con ella trata de iluminar los amargos días en el campo de trabajo.

Esta es una historia de redención, de superación personal y de esperanza.

Y lamentablemente eso es todo lo que puedo decir. Porque si digo más los estaría spoileando mucho.

Y la tercera parte es esperanza pura. Aquí tenemos a Mara, la nieta de Max, y a Daniel, el nieto de Mika. Si, los nietos se reúnen para cumplir los sueños de sus abuelos.

Como verán, las tres partes tienen en común la esperanza. Y si, aunque las dos primeras estén llenas de tragedia y dolor exudan esperanza. Es lo que esta historia es: esperanza.

Ahora bien. El estilo de la autora no es sorprendente, es… normal. Los que te engancha es la historia sin dudad alguna. Además hay algunos fallos que he notado, como por ejemplo: en una parte Max dice que un compañero suyo hizo desnudar a un chico un día de noviembre y en el siguiente párrafo te dice que el chico temblaba de frio porque estaban en diciembre. Pues esos errores, son dos o tres, pero bueno.

Un punto a favor es que aparecen personajes reales. Y todo está muy bien documentado. Las fechas son las correctas, los lugares son los correctos, incluso las zonas del gueto tienen los nombres reales. Se nota que la autora estuvo preparándose.

Además (y debo decirlo) la historia va como decayendo. La primera parte esta genial, la segunda también. Pero el final de la segunda y la tercera es como… meh. Pasa todo tan lento. Y si bien el final me gusto, por mi parte le hubiera puesto más desarrollo y un poco mas de Mika.

Pero igual. Estos pequeños errores se pasan por alto ya que la historia opaca todo. Es bellísima y horrible al mismo tiempo. Con tragedia, dolor, felicidad y esperanza.

5/5

Comprendí que no podemos desvincularnos totalmente del pasado, de nuestros recuerdos, ni tampoco de la tierra en la que aprendimos a andar. Al igual que la sangre que nos circula por las venas, los recuerdos viven en lo más profundo de nosotros, los llevamos grabados como jeroglíficos en el alma.

Porque si, merece la pena lo suficiente como para saltearme los errores y ponerle la nota perfecta.

¿Qué hay de ustedes? ¿Lo han leído? ¿Qué les pareció?

¿O han leído otra novela que se ambiente en esta época? ¿Cuál? ¿Qué les pareció? ¿Me la recomendarían? (es que yo con estas novelas no tengo remedio).

3 comentarios:

  1. Soy muy fan de este tipo de historias y este libro no lo conocía. Me lo apunto.

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    1. En cuanto a recomendaciones puedo darte muchas. Del gueto de Varsovia también se habla en 22 días, de David Safier. Otro que te recomiendo es la Ladrona de libros (genial), Entre tonos de gris y Escapar de Sobibor (desgarrador).

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    2. De los que has mencionado solo he leído Ladrona de Libros (que me encanto), así que tendré en cuenta los demás la próxima vez que vaya a la librería n-n

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Es extraño describir la lectura de un libro como una experiencia realmente fantástica, pero es que me ha hecho sentir así. "Las ventajas de ser invisible"